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Hoy es día de elecciones. La fiesta de la democracia. Que bien, “semos urupeos”, modernos y un pais del primer mundo que se codea (o codeaba) con Blair y Bush. Ante todo, que álguien me explique qué coño vamos a votar y a qué se dedican los diputados europeos, pero sobre todo, que álguien me explique que cojones hace un editor y dibujante de cómics en prisión por poner a parir a un ayuntamiento (o al alcalde) en unas viñetas de un fanzine (o modesta revista). Transcribo de La guía del cómic:

Tal como ya informabamos la semana pasada, el dibujante Antonio J Martín podría ingresar en prisión en un plazo muy breve. Conocido como El Gato, seudonimo bajo el que firma sus colaboraciones con la revista Granadina El Batracio Amarillo y en la que también ocupa el cargo de director, ha sido sentenciado con una pena de un año de cárcel más seis mil euros de indemnización para el Alcalde y mil ochocientos euros de multa, además de los costes procesales. La presente condena es por las injurias y calumnias que suponen la denuncia que la revista ha hecho contra la política urbanistica de la región y en concreto de la alcaldía con la que se enfrentan tan habitualmente en los juzgados. Unas denuncias que la revista ha hecho de forma repetida, siempre en clave de humor, pero ahora todo parece indicar que si el caso no llega al Tribunal Constitucional El Gato, de treinta y dos años de edad, de profesión dibujante y con dos hijos, ingresaría en prisión al hacerse efectiva la sentencia.

Ya lo dice la cabecera de la revista: “…un país de risa”.

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