Estos días estamos liados con el jardín, a ver si hay suerte y lo acabamos este mes. Para poder construir la valla del jardín, lo primero que hize fue quitar los cipreses, estaban muy secos y, la verdad, eran tan grandes que quitaban mucho espacio. La tarea me costó un par de días ya que lo complicado no fue talarlos, que con la motosierra resulto bastante sencillo, lo complicado fue sacar las raices y hacerlos “desaparecer”. Es decir, no pude llenar los containers de la basura de todo el vecindario con ellos, ademas está prohibido. Así que tuve que cortarlos a trocitos pequeños y Montse se pegó una infinidad de viajes con el Ibiza lleno hasta el punto de reciclaje mas cercano.

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Una vez quitados los cipreses, vino toda la familia y arreglamos el muro que iba a soportar la “vallita”. Rebozamos la pared, arreglamos las grietas y cambiamos la losa de arriba por una comprada en unas tiendas especiales que hay para chapuzas de fin de semana (o de verano) como nosotros… el Leroy Merlin, por supuesto.

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Para finalizar, vino mi hermano con la “eléctrica” (una maquina para soldar hierros) y en una mañana se hizo una “peaso” estructura de hierro que soportase las 100 tiras de madera (que por cierto tardé un par de días en pintar) de la valla. Pintamos los hierros, los agujereamos y les atornillamos las maderas y ya está, una bonita valla de jardín mas chula que un ocho!

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